
Estuve como voluntaria en el proyecto de conservación de las tortugas en una playa remota denominada Buena Vista, cerca de la ciudad de Sámara. Decidí hacerlo porque yo quería visitar Costa Rica y a la vez hacer algo para ayudar al país.
Las condiciones de vida fueron una sorpresa al principio ya que eran muy rústico, pero después de un par de días, esto ya no parece importar mucho más. Era agradable estar lejos del resto del mundo y tener la oportunidad de apreciar las pequeñas cosas que uno suele pasar por alto. Vivir en la playa junto al mar era una oportunidad única en la vida. Estar en el campamento fue divertido, pero también el trabajo es duro. Trabajábamos cerca del campamento durante el día haciendo varias tareas y a la noche patrullábamos la playa en busca de tortugas que ponen sus huevos ahí. En general, estoy muy contenta de haber participado en este proyecto. Conocí a voluntarios de todo el mundo y pude reforzar mis conocimientos de español. Voy a recordar la experiencia y lo que he aprendido de ella para el resto de mi vida.
Alla Tashlitsky Minnesota, Estados Unidos.
Voluntaria
Playa Buena Vista