
Estuve en la Estación Quelonios del Caribe durante dos semanas, era un lugar bastante aislado, a 30 minutos en coche, y otros 30 minutos en barca, para la europea que soy, me pareció el final del mundo! Iba con mi amiga Aurélie, que me impulsó a hacer un voluntariado, y no me arrepiento.
Fueron 15 días muy peculiares, viviendo de sol a sol (o sea, levantándome a las 6 de la mañana, cosa que ni hacía para ir al instituto, y las luces fuera a las 8 de la noche), en una extraña comunión con la naturaleza, que me hacía levantarme más pronto para ir a observar pájaros durante horas, el tiempo tenía otra dimensión allí...
Estuve conviviendo con gente muy diferente a mí, y aprendí de toda esta gente. Es un proyecto de protección de tortugas marinas, tiene un vivero para proteger los huevos de tortuga hasta su nacimiento, y organiza patrullas nocturnas por los 5 km de playa, con el fin de encontrar tortugas a punto de poner los huevos, marcarlas y coger los huevos para ponerlos a salvo. Pude asistir a varios nacimientos, y después de 5 patrullas, por fin vi una tortuga! Un momento tremendamente emocionante, nada comparado con lo que había imaginado...
Durante el día nos dedicábamos a tareas en Quelonios, limpieza del sitio, ocuparnos del jardín, plantar semillas, cavar trincheras, etc... Y los días de mucha lluvia, que no eran pocos, pues, pasar el tiempo esperando a que se despeje el cielo! Hasta leí un libro entero en inglés, yo que llevaba 8 años sin comunicar con este idioma... En fin, una experiencia interesante, aprendí mucho sobre animales de todo tipo, pájaros, cocodrilos, monos que venían a comer en los árboles, lagartos, y sobretodo tortugas! Y a pesar de algunos momentos de aburrimiento o de agobio, repetiría la experiencia seguramente.
Cécile Darracq Francia
Voluntaria
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