
Poder salir de la ciudad, del ruido, del cemento, de la rutina, de los problemas cotidianos...
Tener la posibilidad de ser voluntaria por unos días...
Poder conectarte con la naturaleza, el mar, la playa...con la sabiduría que tienen los animales (las tortugas)... sentirte por unos segundos parte de todo ese mundo mágico... fue una de las experiencias más enriquecedoras de mi vida...
Siento que todos deberían poder hacer ese "paréntesis" en sus vidas... y cuando uno vuelve... ya no se es el mismo.
Mariela González
Mendoza, Argentina
Voluntaria Quelonios del CaribeJulio 2009